domingo, 29 de mayo de 2011

CONFRONTACIÓN CON LA DOCENCIA

Quiero iniciar mi reflexión con el cierre de José M. Esteve en la ponencia presentada en la Universidad de Navarra. “Y ahora, ya, el tiempo corre en mi contra. No espero nada nuevo del futuro: he hecho lo que quería hacer, y estoy donde quería estar. Es posible que mucha gente piense que ser profesor no es algo socialmente relevante, pues nuestra sociedad sólo valora el poder y el dinero; pero a mí me queda el desafío del saber y la pasión por comunicarlo. Y, junto a mí, veo a un nutrido grupo de colegas, en las zonas rurales más apartadas y en los barrios más conflictivos, orgullosos de ser profesores, trabajando día a día por mantener en nuestra sociedad los valores de la cultura y el progreso...”
Mi historia como profesora está formada por diferentes etapas, las correspondientes a mi paso por cada uno de los niveles educativos donde he laborado. Más que una confrontación es un reconocimiento a las enseñanzas y aprendizajes obtenidos a lo largo de mi desempeño profesional.
Considero que mi confrontación si se le puede llamar así, fue cuando egresé de la secundaria y quería ser Contadora Pública, estudiar en el IPN, pero… la pobreza hizo que cambiara de rumbos y gracias a los consejos de las maestras de inglés y matemáticas me vi haciendo fila  para obtener una ficha en la Escuela Nacional de Maestros (DF). Por fortuna aprobé y cursé 4 años de estudios para titularme como Profesora de Educación Primaria. Egresé llena de ilusiones y supuestamente “muy bien preparada”, sin embargo, la realidad me dio el primer jalón de orejas: mis niños de primer año de primaria no aprendieron a leer y a escribir  a pesar de que según yo había aplicado “el método global de análisis estructural” que era la propuesta en la reforma educativa de ese momento. A partir de ahí fueron momentos de rectificación en mis tareas, de investigación y consulta a los maestros con más experiencia, de corregir, de combinar lo que si me había dado éxito con las técnicas de mis compañeros.
Continué mi preparación y por fin “se me hizo” estudiar en el IPN, pero ya no Contaduría sino que entré a Ingeniería, pues a mi me gustaban los números, las matemáticas. No pude concluir la carrera y como última opción me inscribí en la Escuela Normal Superior de México en el área de Matemáticas (como consolación). También fueron 4 años de estudio y fui de las afortunadas que recibió una plaza de 19 horas en una secundaria del DF. Sólo trabajé en secundarias aproximadamente 6 años. De todos los niveles, considero que es el que requiere docentes más comprometidos con su labor pues son jóvenes inquietos, en la pubertad y adolescencia donde sus intereses (desde mi percepción)  están muy dispersos y “ponen a prueba “ a los maestros en cuanto a paciencia y compromiso hacia ellos. Es en esta etapa donde la Jefa de clase, la Maestra Coss, me enseñó con su ejemplo, a tratar de ser una “buena maestra de matemáticas”. Me corrigió mi planeación didáctica sugiriendo más énfasis en la atención individual – ésa era una de mis fallas – más participación en el pizarrón por parte de los alumnos, más juegos didácticos. Exámenes que midieran lo aprendido y no exámenes extensos que sólo sirven para asustar a los estudiantes. Formé una ludoteca con los trabajos de mis alumnos logrando un ambiente cálido y respetuoso en nuestras clases. Puedo decir que fue en este nivel donde obtuve mi preparación y titulación como docente.
Posteriormente, se me presentó la oportunidad de cambiar mis horas de secundaria por horas en un CBTis del Estado de México. Confieso que si me causó un poco de incertidumbre el cómo sería recibida por los alumnos, pues ya son más grandes que los de secundaria y se supone que ya no requieren de tanto “cuidado”  El primer cambio fue dar clases de Cálculo diferencial e integral en un bachillerato de ciencias básicas cuando había perdido la práctica para enseñarlo. Tuve que retomar mis libros y apuntes con todo lo que implica (aciertos y desaciertos) En esta etapa estaba en boga el cognoscitivismo, los aprendizajes significativos por lo que hube de quitarme telarañas e iniciarme en las estrategias didácticas que tuvieran sentido para los alumnos. Ya no se podía sólo enseñar fórmulas (así me lo enseñaron a mí ) tenían que observar como se comportaba la geometría analítica con el cálculo. (En esta época en la DGETI ya se hablaba de secuencias didácticas con tres momentos: apertura desarrollo y cierre) Se iniciaron los primeros grupos de matemáticas aplicadas – que ahora incluye la RIEMS sólo para sexto semestre – formando laboratorios de la materia, los alumnos participaban sin necesidad de presionarlos, se podía observar si había o no transferencia de los aprendizajes.  Desafortunadamente, las trabas burocráticas dieron por concluido el programa y los talleres – laboratorios de matemáticas fueron perdiéndose y ahora ya ni los materiales existen en algunas bibliotecas.
Actualmente soy profesora en Valle Hermoso Tamaulipas, y tengo la certeza de que los estudiantes tienen capacidad para salir adelante con sus materias, puedo comparar lo que sucede en el DF con lo que se da en Valle Hermoso y con tristeza observo que no hay oportunidades para nuestros jóvenes. En México los discriminan para cursar sus estudios profesionales, acá sucede algo parecido pero en este momento los problemas económicos influyen para que abandonen las aulas. Lo más grave es que algunos compañeros ven su trabajo sólo como la forma más fácil de obtener un sueldo. Acumulan títulos sólo para el estímulo al desempeño docente pero objetivamente no hay cambios en las prácticas educativas. 
Para mí ser docente, no importa de cuál nivel educativo, implica un gran compromiso con nuestros estudiantes y con la sociedad. Todavía somos de los profesionistas que sólo por ser “maestros” nos respeten, nos otorgan autoridad. Podemos participar en beneficio de ellos simplemente si cumplimos con la función para la cual nos contrataron, dar clases. Urge que cada uno de nosotros retribuya a la sociedad un poco de lo mucho que nos dan sus hijos.
Ser maestro o profesor de educación media superior te da la satisfacción de contribuir en la formación de seres libres, creativos , sanos, que cualquier día te encuentres ya como colegas o como profesionistas de cualquier otra especialidad; y con ello tú logras “ser” , trasciendes como persona y como profesor.

Insatisfacciones, ser en determinado momento copartícipe de una institución que le preocupan más las apariencias, las cuestiones urgentes que lo verdaderamente importante como es la formación integral de nuestros estudiantes.
En espera de sus comentarios
Elizabeth
Mi confrontación con la docencia
Segunda parte, enriquecida con los comentarios de los compañeros.
En el transcurso de mi desarrollo profesional, como ya habrán podido leer, he transitado por los diferentes niveles educativos; cada uno de ellos me ha dejado una huella perenne en mi vida. El nivel de primaria me enseñó cómo enfrentar retos, el aprender “con tropezones” como dijo alguien de mis compañeras “con ensayo y error” Mi aprendizaje significativo lo tuve cuando observé la cara de felicidad de “mis niños” al realizar sus primeras lecturas -alumnos de primer grado- o cuando alguno de ellos era seleccionado para concursar en lo que  antes se conocía como la ruta de la independencia (y eso que no se conmemoraba el bicentenario ). Para mí era gratificante observar que los alumnos podían competir en el mismo nivel de conocimiento con sus pares en otras escuelas. Aprendí a ser responsable con la elaboración de los documentos que respaldaban el proceso educativo. Puedo decir, que el diseño curricular es parte fundamental para desarrollar nuestra función docente y que nos permite tener un control de cada uno de los pasos en el proceso educativo.
En la secundaria, como ya comenté, mi Jefa de clase , Maestra Coss afianzó mis conocimientos como formadora de seres humanos pero además complementó y superó las expectativas que yo tenía como profesora de matemáticas en educación media básica. A mi gusto por las matemáticas le agregué el gusto y placer por enseñarlas a pesar de que la escuela donde laboraba estaba “etiquetada como problemática”  ya que era turno vespertino y  se ubicaba en la Colonia Tránsito en el DF. Nuestros alumnos eran los alumnos que habían rechazado en otras escuelas, o que habían sido expulsados de los turnos matutinos. Etc. Pero teníamos la gran ventaja de trabajar con grupos pequeños –alrededor de 20 alumnos- por lo tanto podíamos experimentar, aplicar  diferentes estrategias, consultar, investigar, emplear recursos didácticos, estar más cerca de los alumnos, platicábamos, jugábamos, etc. Ya formábamos alumnos competentes, sólo que no se le atribuía la palabra “competencia” en los planes de clase.
La educación media superior me ha permitido trabajar con jóvenes ansiosos de entrar al mercado laboral, inquietos por “saber”  o conocer su especialidad. Estudiantes generalmente “programados” para no interesarse en las matemáticas, incluso con disgusto hacia la materia o indiferencia en algunos casos.  Por eso mi objetivo en este nivel ha sido y así lo planteó en los grupos: “quitarles el disgusto por la materia” mostrarles que la matemática es sencilla, que no es para seres extra normales, que todos tenemos la misma capacidad, etc.  Es satisfactorio observar los diferentes comportamientos de los alumnos en la medida que avanzan los cursos, de jóvenes que asisten por obligación en algunos casos, al final del curso son los más participativos , investigadores, promotores de concursos, monitores con sus compañeros, etc.
En DGETI, la mayoría de los maestros no son normalistas –como señala Esteve en su ponencia refiriéndose a la secundaria en su país- y en algunos casos se  dan los celos profesionales. Los ingenieros, licenciados, médicos creen que son más capaces que los profesores de carrera y a veces hasta discriminan a los compañeros. Es aquí donde nos preguntamos cómo enseñar valores si los maestros no somos capaces de actuar de acuerdo a ellos, queremos formar alumnos solidarios, honestos y los maestros somos egoístas. En el foro general –sitio de encuentro- de esta especialidad una compañera precisamente comentó que docentes de su plantel egresados de la especialidad y diplomado no mostraban disposición para compartir sus saberes sobre la RIEMS. Desde mi percepción hace falta en la DGETI la solidaridad entre compañeros yo lo atribuyo a que hace falta la formación pedagógica; los normalistas –al menos así lo pienso- nos hemos formado para ser ejemplo por lo tanto se nos enseñó a ser leales,  se propició la honestidad, la solidaridad, la colaboración, etc.
En mi paso por las aulas virtuales me ha tocado trabajar con compañeros docentes que al igual que yo y que nosotros queremos aportar un granito de arena a la sociedad que nos ha dado tanto a cambio de nada. Por eso cierro esta reflexión esperando que mis pasos en las aulas hayan dejado las mismas huellas que mis alumnos dejaron en mí.
Elizabeth
Mi tránsito como alumna de la UPN
Me siento orgullosa de participar en el PROFORDEMS cursando la especialidad, en línea, de Competencias Docentes. Ya que el prestigio de la Universidad ha sido construido curso tras curso. Estoy consciente de que las posibles fallas que se tienen se deben a al crecimiento de la demanda educativa y como universidad coadyuvante con la SEP para aplicar la RIEMS. Sin embargo, la experiencia obtenida en los módulos anteriores refuerza mi confianza de que existen compañeros comprometidos con la educación y que el espíritu de solidaridad y compañerismo fortalecerá las competencias docentes que se requieren para mejorar la calidad académica de nuestros jóvenes. Los ambientes virtuales de aprendizaje son una muestra de que se puede formar y educar con valores aún a la distancia; de que no importa la edad, escolaridad, género, etc. si se quiere aprender nunca será tarde para comprometerse y ser parte activa del desarrollo educativo de su escuela, comunidad, ciudad, Estado, País.

4 comentarios:

  1. Buenos días compañera Elizabeth, es muy enriquecedor leer sus líneas, pues como bien dice la Tutora desborda mucho conocimiento y experiencia.
    Todos en nuestro inicio cometimos errores, pero afortunadamente hoy nuestro grupo lo conforman docentes que apuntalan lo positivo, comprometidos con su trabajo de formadores y lo más importante, con una ansiedad infinita de crecimiento.
    Gracias por sus deseos de aprender más cada día, es una actitud verdaderamente contagiosa, (y es lo que necesitamos).

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  2. felicidades compañera por la capacidad de fomentar en los alumnos las ideas y que claro ellos se sienta seguros de poder llevar a cabo una actividad con usted se observa una gran capacidad de organizacion de su parte. felicidades compañera y a seguir adelante

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  3. Maestra Elizabeth

    Su escrito me hizo recordar mis inicios en la docencia la angustia, y desesperación que sentía en ocasiones cuando algún tema no era entendido por mis estudiantes, pretendía aprendieran los más posible y bien,
    Maestra hemos recorrido un largo camino, pero también hemos y estamos cosechando los frutos al ver a nuestros estudiantes forjarse un porvenir exitoso.
    Gracias por su interés de intercambiar experiencias.

    Saludos cordiales y seguimos en contacto.

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  4. Maestra Elizabeth
    Da gusto encontrarse con personas comprometidas con su preparación, la docencia y principalmente con la humanidad. Para muchos no es fácil anteponer el bienestar de otros al propio y se pasa la vida buscando cubrir las apariencias como lo menciona.
    Felicidades por su compromiso en materia educativa y con poner lo que está de su parte para buscar egresar jóvenes que ayuden al bienestar del país y sobre todo de ellos mismos.

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